sábado, 9 de agosto de 2014

ENTREVISTA A ISRAEL GALVÁN

A menudo iré tirando de antiguos trabajillos para nutrir el Chemi López Blog. A pesar de que no soy muy viejo, tengo cosas por ahí que me parecen interesantes y que quizás muchos no conozcáis. Por ejemplo, esta entrevista que hice al bailaor sevillano el 15 de diciembre de 2005, en su casa de la calle San Luis. Recuerdo que nos sentamos en la cocina y que, cada dos por tres, aparecía su hijo pequeño con una libreta para que su padre le dibujara tácticas de fútbol con las que entretenerse jugando. Por entonces, Israel Galván de los Reyes (Sevilla, 1973) acababa de recibir el Premio Nacional de Danza y ya tenía en su haber el Premio Nacional de Arte Flamenco de Córdoba (1995), el Premio del Festival de las Minas de La Unión (1996), el Premio Jóvenes Intérpretes en la IX Bienal de Sevilla (1996) y el Premio Giraldillo del Baile en la XIII Bienal de Sevilla (2004). Se publicó -sin las notas al pie- en la revista La Flamenca nº 13 (enero de 2006). Ahí va...

Empezaste con una formación de flamenco tradicional, pero creo que hay un antes y un después de La Metamorfosis (2000)…
Creo que Los Zapatos Rojos (1998) es un precedente[1]. La gente no se lo esperaba, me habían visto en mi forma, pero no se imaginaban un concepto de espectáculo así. La Metamorfosis[2] fue una vuelta de tuerca más. Creo que a partir de ahí me apartaron de los bailaores en general y las expectativas fueron otras.

¿De dónde sacas estas cosas?
El artista se enriquece de todo lo que imagina con la mente. Digamos que limo mi cuerpo para sacarle el máximo partido, buscarle todas las alternativas, otros lados, no quedarme con un movimiento claro. Busco todas las dimensiones. Es un trabajo de verte… Todos los movimientos se pueden aflamencar porque el mundo de la danza es increíble. El otro día vi un reportaje de baile de cine de Broadway, y los negros bailaban claqué de forma diferente -no sólo los pies, también los brazos- distinto a los blancos. Veía yo a los negros como más flamencos que Fred Astaire. Lo quer pasa que a lo mejor no ha salido un bailarin negro conocido de la masa como Fred Astaire y Gene Kelli, pero es más cercano... Yo lo jaleaba: le decía "Ole, mira que bien!!" y no tiene na que ver el claqué... No hay que poner las posturas clásicas para ser flamenco, es la intención lo que da la flamencura. Hay que investigar movimientos, conceptos, formas e intentar aflamencarlos. 


Israel Galván (Foto: Rodríguez Aparicio)

Has investigado sobre la danza japonesa “butoh”…
Todo viene de la bomba de Hiroshima[3]. El japonés intenta sacar lo que tiene dentro y esa danza es representativa. Estas quieto y el mundo se mueve, por lo tanto tú también. Uno de los creadores de la danza butho blanca, que se fija más en el agua, el aire, las estrellas… es Kazuo Ohno. Me llamó la atención porque se inspiró en Encarnación López, a la que vio en París. De ahí saco una danza titulada “La Argentinita”. Yo veo una conexión: parar el cante, la guitarra, pararte tú. El butoh tiene la capacidad, multiplicada por mil, de ralentizar. Es muy interesante, pero yo no he podido, porque hay que ver el mundo de otra forma… otra filosofía. Es muy difícil. La teoría mía es tomar de esa danza la lentitud del marcaje. Se vería algo nuevo, una cosa maravillosa, porque se pararía el baile más que nunca.

Me imagino que si estas a gusto con tus creaciones, las críticas quedarán en el olvido.
Es una cosa psicológica. Al que le afectan las críticas pierde el norte de la realidad. No es que haya que ser un robot, pero el mejor crítico es uno mismo. Es el que está de acuerdo con lo que hace. Es normal que haya gente que le gusta y otra a la que no.

¿De qué va Tábula rasa? ¿Es cierto eso de que vas a estar solo en el escenario? ¿Sin música?
No es la primera vez, Vicente Escudero tiene un zapateado sin música de diez minutos. Yo estaré más, no por batir un record sino por buscar otras caras al flamenco. El espectador lo ve todo unido: voz, guitarra y baile, en sincronización perfecta. Un cuadro bonito. Esto es una disección: cante, piano y baile estarán por separado. A ver lo que surge de ahí. Intentaremos que se quede la intención de la cantaora y el pianista, y que cuando yo baile, ésta vuelva a la cabeza del público[4]. 


Inés Bacán, Diego Amador e Israel Galván (Foto: Rodríguez Aparicio)

¿Ha asumido tu mente creadora que eres Premio Nacional de Danza? El otro día estuve recogiéndolo en Madrid, es una cosa tensa… con la ministra, las revistas de danza… En el mundillo del flamenco tengo mi nombrecito, me conocen… Ahora se ha abierto otra puerta porque en la danza no saben quién soy. Voy a estar un año o dos asumiéndolo, con la presión del premio, por llevar el flamenco dentro de festivales de danza, en un concepto que ellos no han visto.

Los demás artistas flamencos que lo consiguieron (Gades, Maya, Canales, Hoyos, Yerbabuena, Baras…) lo hicieron en el apartado de Interpretación. Sólo María Pagés y tú en Creación... Estando en esa nómina Gades, Maya, Hoyos, Yerbabuena… ¿Son menos creadores? ¿Qué te sugiere esto?
Creo que el jurado ha tenido en cuenta el espectáculo Arena[5]. Me verían buen intérprete, pero creo que he sorprendido en creación porque han valorado el roto de las formas clásicas a partir de Gades, por ejemplo. Habrá sorprendido mi manera de hacer las cosas en un mundo tan difícil como el flamenco; que ellos son los primeros en reconocer lo que yo llevo de flamenco, porque no lo conocen como los flamencos. No soy más creador que Gades o Maya, ellos son unos maestros. A mí me quedan años de carrera…

¿Qué invento tienes en la cabeza para la Bienal?
Sorprendentemente me están saliendo muchas fechas con La Edad de Oro, Arena y Paella Mixta, con Sol Picó. Además ahora empiezo Tábula Rasa. Me va a ser muy difícil hacer algo en la Bienal. Lo que tengo en la cabeza necesita su tiempo. Tendría que dejar de bailar para crear un espectáculo nuevo.

Ahora vas a Japón…
A Japón y después a una parte conflictiva en la que no me puedo llamar Israel, solo apareceré como Galván: El Cairo, Jordania, Líbano, Siria, Alejandría... ¡Qué peligro!. Luego Nueva York, Chicago, Miami… Si tienes cuatro o cinco fechas seguidas, te trastocan el mes con los ensayos… Si me presentara en la Bienal sería porque ellos quisieran o porque apareciera en los festivales que organizan, con inversión de la Bienal y facilidades de producción… Si falta tiempo y dinero no se puede, pero si hay un cierto tiempo y facilidades de producción sí. Te aseguro que tengo algo nuevo, pero no voy a poder estrenarlo en la Bienal, no porque no quiera, sino por tiempo[6].
  
 2001 - Israel Galván - La transformación


[1] Se estrenó en la X Bienal de Arte Flamenco. Para “¡Mira!. Los zapatos rojos” Galván se inspiró en el cuento de Christian Andersen del mismo nombre  y en Félix Fernández “El Loco”, un bailaor de Triana que se fue a Rusia a principios de siglo para ilustrar a Massine en el flamenco y murió en 1941 en un psiquiátrico inglés.   
[2] Estrenada en el Teatro Lope de Vega de Sevilla durante la XI Bienal de Arte Flamenco, para traducir al flamenco el relato de Kafka Israel identificó “la forma de bailar de los grandes maestros con distintos insectos”. Galván tenía entonces 27 años.
[3] Butoh es el nombre utilizado para referirse al distinto abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata. Conmovidos por acontecido en Hiroshima y Nagasaki emprenden la búsqueda de un nuevo cuerpo.
[4] “Tabula Rasa” se estrenó en la Sala Joaquín Turina de Sevilla el 23 de febrero de 2006, con Diego Amador e Inés Bacán.
[5] “Arena” se estrenó en la XIII Bienal de Arte Flamenco de 2004 y volvió a programarse en la siguiente edición.
[6] Finalmente Israel Galván estuvo en la Bienal de 2006 con "Arena" y "Tábula Rasa". Además debutó como coreógrafo con "La Francesa" de su hermana Pastora.

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