jueves, 7 de agosto de 2014

INSPIRADORES DE LA MÚSICA GRABADA

Revisando cuantos textos sobre el registro del sonido he tenido por delante, compruebo que la inmensa mayoría de investigadores y curiosos escriben de este tema siempre a partir de la aparición del Fonógrafo de Edison en 1877. Hay quienes, como mucho, retroceden al Fonoautógrafo de León Scott o al Paleófono de Charles Cross. Pero muy pocas publicaciones se centran en situar cronológicamente los momentos históricos anteriores en que pensadores, inventores, filósofos y escritores de diversa índole fueron dejando pistas de lo que, con los siglos, el ser humano llegaría a conseguir con respecto al registro y uso doméstico del sonido. Caigan en la cuenta, conforme vayan leyendo, que con este repaso no sólo estamos indagando en los orígenes de la grabación y reproducción sonora, sino también en los principios físicos de muchas de las maravillas de la “multimedia” que estamos disfrutando en este arranque del siglo XXI. Por eso he creído oportuno "bautizar" a estos auténticos y maravillosos seres iluminados -en algunos casos increíblemente visionarios- como inspiradores de la música grabada.

A un lado la conocida leyenda bimilenaria china, en la que un soldado llevó al emperador un mensaje oral encerrado en una cajita que después el monarca pudo oír con toda claridad; no será hasta 1548 que se hable con iguales dosis de fantasía oriental de la conservación de las voces, pero a través del frío. Así, en el cuarto libro de Gargantúa y Pantagruel, el humanista y médico francés François Rebelais da rienda suelta a su poderosa imaginación y recrea una fascinante escena en la que, estando en alta mar glacial, Pantagruel escucha unas voces humanas que "…eran semejantes a las palabras que, cuando son proferidas en ciertas comarcas durante el riguroso invierno, se hielan y se cristalizan con el frío del aire y no son oídas” y que, tras el deshielo, “se fundían como la nieve y eran oídas realmente...".[1]

Grabado del Cuarto Libro de Gargantúa y Pantagruel (1552)
 
La misma línea fantástica de Rebelais dará pie al teólogo Joannes Walchius en 1609 para pretender en su Fabularum Decas “…conservar perfectamente los sonidos vocales en una caja o en un tubo cerrado, y una vez que se abriese este, las palabras saldrían seguramente en el mismo orden que se hubiesen pronunciado; esto sería análogo a lo que, según los viajeros pasa en las comarcas glaciales, en las que las palabras algunas veces se hielan al salir de la boca y vuelven a oírse cuando el calor las deshiela”[2]; y al obispo anglicano John Wilkins que, en su obra sobre geometría mecánica Mathematical Magick (1648), cuestionará en su gélido propósito al mismo Walchius[3].

Estos viajes fabulosos por irreales y cuantos episodios quiméricos traerán consigo, seguirán siendo la base sobre la que se sustentará la idea de la conservación del sonido por lo que, en 1632, en el periódico francés Le Courier Véritable, Charles Sorel hablará del capitán Vosterloch que “...de vuelta de sus viajes a las tierras australes por orden de los Estados de Holanda, ha dos años y medio nos contó que habiendo pasado por un estrecho próximo al de Magallanes, saltó a tierra en una región donde la naturaleza suministra a los hombres de ciertas esponjas que retienen los sonidos y las voces articuladas. De modo que cuando querían comunicarse entre sí, no tenían más que hablar junto a una de estas esponjas y enviarla a quienes iba destinada la conversación. El que recibía la esponja no tenía que efectuar otra cosa que oprimirla entre los dedos. La esponja dejaba salir los sonidos, lo mismo que si fuera agua”[4].

Charles Sorel habla de las vivencias de Vosterloch (1632)
  
Pero quien mecaniza el proceso -dentro de lo novelesco de la narración- es Cyrano de Bergerac en Historia cómica de los estados e imperios de la luna (1657), cuando basándose en los ya desarrollados sistemas de relojería describe como los selenitas contaban con una caja de ruedecillas, resortes e hilos que “…es un libro milagroso que no tiene ni hojas ni letra […] Entonces, cuando alguien quiere leer conecta con una gran cantidad de pequeños nervios esta máquina, luego gira la aguja sobre el capítulo que desea escuchar, y al mismo tiempo salen, como de la boca de un hombre o de un instrumento de música, todos los diferentes tonos que sirven, a la nobleza lunar, para expresar su lenguaje”[5].  

Con todo, hay que avanzar hasta julio de 1799 para encontrar los estudios del inglés Thomas Young, que incidió en esta ilusión de una manera más científica. Este cirujano -célebre por haber ayudado a descifrar los jeroglíficos egipcios a partir de la piedra Rosetta- publicó en Course of Lectures on Natural Philosophy and the Mechanical Arts, una conferencia en la que explicaba cómo había obtenido los caracteristicos trazos curvos y ondulantes del sonido conectando una punta metalica en el brazo de un diapasón que le servía para "grabar" o escribir sobre un papel ennegrecido con humo, obteniendo de ese modo el signo gráfico del sonido[6]. Este proceso será la base del Fonoautógrafo, del Paleógrafo y del Fonógrafo.

Ondas sonoras de Thomas Young (1799)
 
Pero antes de llegar a estos hallazgos de finales del XIX, el escritor y crítico Théophile Gautier dejó a la muerte de la actriz francesa Anna Mars (marzo de 1847) una sentencia que terminaba de señalar el camino a cuantos hombres de ciencia se encontraban entonces experimentando con la posibilidad de cristalizar el sonido: “…acaso un día, cuando la crítica, perfeccionada por el progreso tenga a su disposición ciertos medios estenográficos para apuntar y fijar todos los matices de cuanto hace un actor, no habrá para que lamentar todo ese genio que se gasta en el teatro y se pierde completamente para los ausentes y la posteridad. Así como se ha obligado a la luz a fijar las imágenes sobre una placa pulimentada, se llegara a conseguir,  por medio de una materia todavía más sensible y sutil que el yodo, recoger las ondulaciones del sonido y conservar lo mismo un aria cantada por Mario, una tirada de versos dichos por la Raquel, o un “couplet” de Frederick Lemaitre”[7].

También hacia esos años (en 1849 concretamente), el fotógrafo francés Gaspard Félix Tournachon se “divertía soñando despierto, escribiendo en un rincón ignorado, que no era necesario desafiar a nadie y que una mañana cualquiera aparecería alguien con el daguerrotipo del sonido (el fonógrafo), algo así como una caja en la que se podrían fijar y guardar melodías, así como en la cámara oscura pueden sorprenderse y guardarse las imágenes”. Tal que así dejó escrita la palabra fonógrafo en sus Memorias de El Gigante publicadas en 1864[8].

En próximas entradas continuaremos avanzando…  


[1] Rebelais, François. El cuarto libro de Pantagruel (1552). Se publicaron los once primeros capítulos en 1548.
[2] Walchius, Joannes. Decas fabularum, humani generis sortem, mores... adumbrantium (1609). Fabula 9..
[3] Wilkins, John. Mathematical Magick (1648). Tambien citado en La Época nº 13.261 de 22 de julio de 1889, pag 2.
[4] Sorel, Charles. Le Courier Véritable de 23 de abril de 1632. Tambien citado en El Correo Militar nº 4.587 de 3 de febrero de 1891, pag 2.
[5] De Bergerac, Cyrano. Histoire comiqué des Estats et empires de la Lune (1657)
[6] Young, Thomas. Course of Lectures on Natural Philosophy and the Mechanical Arts (1807). A partir de la pg 531. En esta serie de 91 conferencias del autor, nos referimos a la dictada el 16 de enero de 1800 en la Royal Society titulada “From de Philosophical Transations”, en la que se habla de diversos aspectos referidos a las propiedades de la luz y el sonido.
[7] En El Liberal nº 1.171 de 19 de septiembre de 1882, pags 3 y 4.
[8] Nadar (Tournachon, Gaspard Félix). Mémoire du Geant (1864) pags 271 y 272.

8 comentarios:

  1. Muy interesante lo que has escrito, sobre los inspiradores de la música grabada.
    Mis felicitaciones, y espero con interés las próximas publicaciones sobre el tema.

    Carmen

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  2. Ole Carmen!! Que sepas que eres la primera en comentar!! Muchas gracias!!

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  3. Que sepas que ahora cuentas con otro lector más. Un abrazo flamenco
    Jose Manuel Mibri

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  4. Ole muchas gracias!!

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  5. Felicidades Chemi! Muy interesante el principio de este blog. Te seguiré atentamente.

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  6. Me alegra que guste!!! Un abrazo!!

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  7. Superinteresante el artículo Chemi,nuestras felicitaciones por tu blog y que todo te vaya divino amigo.Un fuerte abrazo de los NEA!!!

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  8. Ole, a ver si nos vemos pronto. Ah...mañana nueva entrega de la disección por capítulos del Omega de Morente...

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